El aborto inducido
En relación al aborto inducido o interrupción voluntaria del embarazo, se refiere a la discusión, controversia y polémica sobre su práctica, contexto social y económico en el que se produce –referido especialmente a la mujer– así como la situación legal y penal aplicable en los distintos países y la diferente implantación de los derechos reproductivos y el acceso a la planificación familiar.
El número de abortos inducidos en todo el mundo anualmente es de unos 46 millones, 26 millones se llevan a cabo en países donde el aborto es legal y los restantes 20 millones se practican ilegalmente. El riesgo sanitario para la mujer que se practica clandestinamente un aborto como consecuencia de su ilegalidad ha llevado a que diferentes sectores sociales y organizaciones soliciten su legalización. Sin embargo, esta postura se ha enfrentado a otros sectores y organizaciones que defienden el derecho a vivir del nasciturus, fundados en el consenso científico y médico sobre el inicio de la vida humana en el momento de la fecundación.
Aborto inducido
La definición del aborto inducido como mera interrupción del embarazo resulta inadecuada ya que incluiría el nacimiento de un prematuro e incluso de un bebé maduro antes de completarse la gestación normal. La diferencia entre un aborto y un nacimiento prematuro es la viabilidad que la O.M.S. fijó en 22 semanas completas o 500 gramos de peso del feto. Por debajo de ese límite la interrupción del embarazo se considera un aborto, por encima un nacimiento prematuro.
Práctica del aborto inducido
El aborto inducido se ha practicado y se practica con métodos primitivos o que no cumplen mínimas condiciones médicas e higiénicas y que ocasionan en numerosos casos la muerte de la madre. La práctica moderna se lleva a cabo de dos formas: aborto con medicamentos y aborto quirúrgico